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El Roto, heterónimo de Andrés Rábago (también ha usado el de OPS), es el más lúcido, ingenioso y cáustico "viñetista" del panorama de la prensa española.

Sus inicios en revistas como "La codorniz", "Madriz", "Hermano Lobo" o "Ajoblanco", además de sus participaciones en diarios como "Pueblo", "Diario 16" o "El Periódico" no las pude disfrutar entonces, sino a través de ediciones retrospectivas de todas esas colaboraciones que se han publicado a modo de colecciones recopilatorias de su obra. 

Sin embargo, por lo que admiro a este genio del humor gráfico es por sus viñetas diarias publicadas en El País. Durante años lo primero que hacía al comprarme El País era buscar con avidez la página donde estaba publicada su viñeta.

Era (y sigue siendo a pesar de ya no ser lector diario de El País) un regalo ver y leer su sentencia en blanco y negro de la actualidad. Porque no se trata de una viñeta puramente humorística, como podría ser la de Forges u otros. Es un puñetazo al mentón de la pútrida actualidad. Sus dibujos están cargados de un componente social evidente y son oscuros y, en cierto modo, trágicos. Son viñetas crudas, pesimistas, tristes, que te dejan un agrio sabor de boca. Por eso son tan buenas. Causan impacto, te asquean, te ponen de frente a la realidad. Casi son más impactantes que cualquier fotografía.

En definitiva, es un provocador. Un dibujante que lanza un estruendoso grito sordo con cada una de sus viñetas. Y lo hace a diario. Y lo hace desde hace años. Y desde el periódico de información general más leído de España. ¡¿Cómo coño tiene tanto talento para seguir sorprendiéndome y gustándome?! Sólo hay una respuesta posible: se trata de un genio. Un genio entre tinieblas, como sus viñetas.