20101109225328-paul-newman.jpg

¿A quién me gustaría parecerme físicamente? A Paul Newman. Y si me lo preguntasen mil veces, mil veces respondería Paul Newman. ¡Qué hombre más guapo! No he visto nunca a otro tan guapo como al actor de los tremendos ojos azules. Ni Pitts, ni Clooneys, ni Depps le llegan a la suela de los zapatos. Únicamente Marlon Brando puede compararse en belleza con él, pero cansa, harta, empalaga. En cambio, la de Newman no. 

Es curioso, no me pasa lo mismo con las mujeres. Hay muchas que me parecen bellas. La propia mujer de Paul Newman, Joanne Woodward, era un bellezón espectacular. Sin embargo, no tengo una favorita, una que considere la más guapa de todas las mujeres. 

Más allá de cuestiones estéticas de las que por cierto no tiene ningún mérito, Paul Newman fue un grandísimo actor, que me ha emocionado en infinidad de películas. Quizás dos de mis favoritas sean "Marcado por el odio", en la que interpreta la vida del boxeador Rocky Graziano, un maleante impulsivo y simplón que se convierte en campeón del mundo; y "El golpe", en la que la escena de la partida de póquer en el tren con Doyle Lonnegan (interpretado por Robert Shaw) es tan genial y divertida que podría verla centenares de veces causándome la misma risa. 

Además de su éxito en el celuloide, probó con suerte las carreras de coches obteniendo numerosas victorias en EEUU y medio de chiripa obtuvo un increíble éxito comercial con una salsa para aliñar ensaladas (Newman's own), que después se convirtió en una aventura empresarial trufada de millones de dólares, que destinó a obras sociales, más concretamente a campamentos para niños gravemente enfermos.

Realmente, es un tipo para admirar por muchos motivos. Y uno más es lo bien que envejeció, manteniéndose digno y atractivo hasta su muerte, llevando una vida discreta y ordenada, sin estridencias. Que los feos envejezcan sin aspavientos no tiene ningún mérito, siempre han sido feos; pero que los guapos lo hagan dignamente tiene mucho mérito, ya que aquello que fueron se marchita inexorablemente. Por eso yo estoy tan preocupado por envejecer. No duele ser guapo, como decía la canción, sino ver desaparecer tu guapura poco a poco con el paso del tiempo.