Ambos estuvieron confinados en el campo de concentración Auschwitz y ambos dieron testimonio de ese horror, aunque con perspectivas bien diferentes. 

Si hubiesen llegado a coincidir dentro del campo, podrían haber tenido una discusión como la que sigue:

Jean Améry: ¡Quieres dejar de recitar a Dante de una puñetera vez!

Primo Levi: ¿Por qué? ¿Acaso no te gusta Dante?

JA: No es eso. Pero no soporto oír sus versos, y aún menos verte sonreír recitándolos.

PL: A mí me relaja y, sobre todo, me abstrae por unos instantes de todo lo que nos rodea.

JA: Ése es precisamente el problema. No se puede abstraer uno de este infierno. Ni siquiera Dante puede entrar en este infierno. No hay lugar para él ni para nada que no sea la maldad más abyecta.

PL: Es mi forma de resistir, de sentir que aún conservo algo de dignidad. Recito a Dante y sé que no han conseguido envilecerme, que estaré postrado, de rodillas, a su merced, pero aún así no me han derrotado. Todavía sigo vivo.

JA: Te engañas, aquí dentro ninguno está vivo y ninguno saldrá jamás. Tus poemas no te salvarán.

PL: Ya sé que no me salvarán, pero aliviarán mi dolor mientras siga aquí.

JA: Nada puede aliviar tu dolor en el campo. ¡Nada! ¿No te das cuenta? Mira a tu alrededor, ¿qué ves? Muertos andantes, personas que han dejado de serlo, que se comportan como animales. Sólo puedes ver horror y muerte.

PL: Precisamente por eso recurro a Dante, para recordar que somos personas.

JA: Yo sólo puedo pensar en el siguiente segundo, en cómo conseguir un trozo más de pan, cómo eludir las selecciones para la cámara de gas, cómo intentar abrigarme más, trabajar menos y vivir más. Si mi cabeza no está pensando en todo esto, sólo se me ocurre acabar de una vez arrojándome sobre la verja electrificada.

PL: ¿Crees que yo no tengo la tentación a veces de hacer lo mismo? ¿de acabar de una vez con este sufrimiento?

JA: ¿Y por qué no lo haces?

PL: Porque quiero seguir viviendo, y para eso necesito la belleza de Dante.

JA: Yo también quiero vivir, pero porque significará su derrota. Será mi venganza.

 

Jean Améry, pseudónimo de Hans Mayer, nació en Viena en 1912. Autor de "Más allá de la culpa y la expiación". Se suicidó en 1978.

Primo Levi nació en Turín en 1919. Autor de "Si esto es un hombre". Se suicidó en 1987.