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Mi primer gran ídolo. Le debo mi gran afición al baloncesto, parte de mi amor infinito al Real Madrid y ocho divertidos años de práctica de este maravilloso deporte.

Fue "el base" en mayúsculas. Dominaba el juego y a su equipo con maestría. Poseía una gran personalidad, un buen dominio del balón y una gran visión del juego. Botaba la pelota con altanería, barbilla erguida, mirada panorámica de la cancha a la espera del zarpazo en el momento justo en forma de magistral asistencia. Camiseta y pantalón ajustados propios de la época, pelo en pecho, masculinidad indisimulada. Tenía un tiro elegante y entraba en la botella como un bailarín anotando la canasta con una plástica bandeja en la que estiraba ambos brazos, uno para encestar y otro para equilibrar el salto. 

Su palmarés es deslumbrante: ligas, copas del rey, copas de europa, intercontinentales y decenas de títulos menores con el club de sus amores, el Real Madrid; y medallas con la selección española, sobre todo, la de plata en los JJOO de Los Ángeles 84. Aquel Madrid (él, Jackson, Robinson, Fernando Martín, Iturriaga, Romay, Rullán, Del Corral...) y aquella selección española (él, siempre él, Epi, Solozábal, Margall, Iturriaga, Fernando Martín, Romay, Jiménez...) fueron dos equipos míticos, irrepetibles. El embrión de la generación de oro del baloncesto español con los Gasol, Navarro, Reyes, etc...

Además de su carrera baloncestística, estudió medicina convirtiéndose, con el paso de los años, en cardiólogo. Estudiaba entre eliminatoria y eliminatoria de la Copa de Europa. Mientras se labraba su inmenso palmarés y regaba la leyenda de la sección de baloncesto del Real Madrid, avanzaba en la carrera de medicina estudiando en hoteles y aviones.

Tras su retirada del baloncesto profesional para iniciar su carrera como médico, volvió gracias a una oferta mareante del Forum Filatélico de Valladolid. Con valentía admitió que la oferta económica era tal que le había convencido, pues lo que ganaría en un año tardaría una vida en ganarlo con su profesión. 

Hay un detalle que define a Juan Antonio Corbalán por encima de cualquier otro: con motivo del vigésimo aniversario de la muerte de Fernando Martín se hizo un reportaje recordando su figura. Entre muchos de sus compañeros entrevistaron a Juan Antonio Corbalán. En su despacho, entre lágrimas, recordaba con un cariño tan profundo como enternecedor al que fue mito del baloncesto y amigo ¡¡¡20 años!!! después de su muerte. Es de las pocas veces que me he emocionado viendo la tele. Ya sentía devoción por este dios del baloncesto y del deporte español, pero después de ver esas imágenes me quedé increíblemente feliz de que fuese mi primer e imperecedero ídolo.

Una última anécdota sobre este cardiólogo metido a estrella del baloncesto: la Universidad de Granada no hace mucho presentó un estudio que defendía la cerveza como reconstituyente ideal tras la práctica deportiva. ¿Quién fue uno de los defensores de la ponencia? JUAN ANTONIO CORBALÁN, genio y figura.